sábado, 6 de octubre de 2012

L. A.

Todos los que visitan Los Ángeles dicen que las distancias son enormes, que el coche es imprescindible para recorrer la ciudad, así que decidimos comprobarlo por nosotros mismos y los primeros días nos movimos en bus. No es que fuese una experiencia horrible, pero cualquier desplazamiento supone mínimo una hora y unas 70 paradas. A mi por un lado me moló bastante, si te sientas en los primeros asientos, el conductor enseguida te da conversación y en un momento se hace corrillo para hablar de cualquier cosa (en mi salsa vamos).

Nuestra primera visita fue a la interminable playa de Santa Mónica y a su extravagante vecina Venice beach. Estando allí me acordé de la teoría de un amigo sobre las tías buenorras que salían en las series americanas tipo "Vigilantes de la playa". Él decía que las tienen a todas encerradas en una granja y que sólo las sacan para los rodajes, pues doy fe de ello y no porque viese la granja (no hubiese estado mal, jeje). Ya en Venice beach me gustó bastante el rollo skater y las canchas de street ball donde todos intentaban emulas a las estrellas del Staples center sin demasiado éxito.

Después del éxito del transporte público (aunque para ir a la playa merece la pena el bus) alquilamos un coche por un día para visitar Hollywood, Rodeo drive y Beverly Hills. Sin más, no nos moló nada el rollete este peliculero, y tampoco nos encontramos a ninguna actriz buenorra tomando el sol en el jardín de su mansión en Beverly Hills, aunque claro, igual estaban en la granja con el resto.

Muelle de Santa Mónica

¿Van Gogh en Venice beach?

Skater

Nos cambiaron a Pamela por Palomas

Este estaba fuerte, de poco me gana

Vaya chuchos

Vaya elemento

La hermana no reconocida de Michael

Esta estrella estaba antes que el paseo de la fama

¡Que me meo toa!

Rodeo drive

El baño del hotel de Pretty Woman

Una de joyas, lo de la pared no alcanzo a ver qué es



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